Tres desafíos en el horizonte
Sea por convicción, por responder a la regulación o atender la presión de diversos stakeholders, es posible identificar un evidente avance en las preocupaciones del mundo empresarial por integrar las dimensiones sociales y ambientales en los modelos de negocios y fortalecer sus gobiernos corporativos.
Sin duda, la norma de carácter general 461 de la CMF, que obliga a reportar a los emisores de valores, ha permitido al mercado a disponer de mayor información sobre cómo las compañías están gestionando estas dimensiones.
Estos reportes, que son la fuente de información para desarrollar el ranking de sostenibilidad desarrollado por la Escuela de Negocios de la UAI en conjunto con Brinca, nos muestra que existe un grupo de empresas de distintos rubros que muestran la capacidad de balancear altos estándares en estos tres aspectos junto con buena performance económica.
Si oteamos el horizonte del desarrollo empresarial, podemos identificar al menos tres desafíos que enfrentarán en el corto plazo aquellas empresas que aspiren a una estrategia integrada de sostenibilidad.
El primer reto será adecuarse a los estándares de una regulación cada vez más estricta en gestión ambiental (como la ley REP y la ley de delitos económicos) y también social, con las normas en discusión de empresa y derechos humanos y la ampliación de la ley de datos personales.
El segundo será la necesidad de sofisticar la capacidad de identificar y adaptar la compañía al efecto de los riesgos climáticos que impactan su operación. Los recientes temporales nos recuerdan, una vez más, que somos un país con alta exposición y viviremos con mayor frecuencia eventos climáticos extremos.
El tercer desafío, en tiempos de proyección de bajo crecimiento económico, será gestionar esa permanente tensión entre lograr resultados financieros de corto plazo y avanzar en las necesarias inversiones tecnológicas, de infraestructura y de cultura, que requiere una integración de las dimensiones socioambientales en el corazón de la estrategia de negocio.
Diversos estudios muestran que las compañías que integran la sostenibilidad en la estrategia de negocio son más resilientes a ciclos económicos (Eccles et al, 2011) y logran mayor capacidad de innovación y legitimidad social (Aninat, Arredondo y Koberg, 2022).
Entender la integración de la sostenibilidad como un espacio de oportunidad y crecimiento —y no solo gestión de riesgos— permitirá sortear estos desafíos con una visión estratégica.